El camino del compositor - Parte 1

03 | 10 | 2018
El camino del compositor - Parte 1

Los compositores somos parte de un grupo más grande de incomprendidos, normalmente llamados "artistas" en la sociedad actual.

Comencé a componer a los 14 años, mientras aprendía a tocar guitarra escuchando a Silvio, y también mientras escuchaba con mayor atención a Debussy en el piano y Chick Corea con su ElektricBand. En 2 meses ya había logrado sacar el disco "Mujeres" de Silvio y quería más: descubrí a Jobim y sus armonías que me hipnotizaron, él y Piazzolla aparecieron para no irse jamás.

Como buen compositor hice 200 canciones ese primer verano y de esas canciones seleccioné varias que serían parte de mi primer álbum "Antes". Un dato irónico es que ya he publicado 7 discos, tocado en un sinfín de lugares, y compartido con tremendos genios tanto de la composición, interpretación como de la producción misma y aún no he grabado ese disco: "Antes".

Cuando decidí estudiar Composición creo que secretamente siempre tuve como meta grabar este disco. Entregué en varios trabajos extractos de estas canciones y empecé a modelar demos; intenté montar bandas, pero no lograba dar con el sonido que buscaba. No podía dormir, soñaba con nueva música, arreglos; el día no era suficiente para practicar, estudiar, aprender y aplicar lo aprendido. En la Universidad sin embargo, la promesa era falsa; ya a medio camino veía con claridad de que nunca les importó ningún estudiante; a las Universidades en Chile solo les interesa lucrar.

Empecé con mi propia formación mientras estudiaba. Yo me imaginaba que "en la cancha" las cosas serían más exigentes, empecé a hacer test runs: ¿cuánto me demoro en hacer un arreglo de primer nivel? ¿cuánto me demoro en componer algo bien transcrito desde mi imaginación?. Descubrí entre otras cosas que el conocimiento era útil para eso, mientras mas sabía utilizar el conocimiento más veloz era, sin embargo, en ningún momento la Universidad se preocupó de la calidad de mi trabajo, de cuán coherente era mi estética con mis influencias, ni menos de si sabía realmente utilizar bien los materiales teóricos y técnicos que me entregaban. Al igual que el curriculum colegial, el sistema es superficial

Un día, caminando en la calle de otoño, en la época en que el otoño existía, pisando hojas descalzo tuve una epifanía y sonó en mi cabeza mi segunda composición "Hojas de tiempo": un microcosmos escrito en 7 piezas, en representación de la vida, la muerte y todo su ciclo, infinito y presente en cada cosa que nos encontramos. La escribí durante un semestre prácticamente sin parar, primera lección en el mundo profesional "a nadie le importa tu trabajo" fue algo que aprendí a pesar de las excelentes críticas de los maestros y compañeros. Pues cuando empecé a indagar en como promocionar y realizar el trabajo descubrí que el negocio de la música consiste en mucho más que el material en si mismo.

Desde entonces me comencé a preguntar: ¿cómo puedo cambiar esto? ¿puede una sola persona cambiarlo?


Continuará....

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